En el siglo XVI, la vida en Veracruz se bamboleaba al ritmo de la llegada y salida de las flotas de España. Durante 75 años hubo dos puertos: el de La Villa Rica, que se trasladó de su lugar de origen al pie del Cerro de Los Metates, hacia La Antigua, entre otras causas por su excelente ubicación y el de San Juan de Ulúa, punto comercial entre la Nueva España y la península ibérica.
El Veracruz instalado a orillas del río Huitzilapan, en lo que hoy conocemos como La Antigua era insalubre y por su lejanía con el mar, obligaba a efectuar una doble carga y descarga de mercancías que incomodaba cada vez más a los marinos y comerciantes. Al concluir el siglo, la población se trasladó a los arenales, al lugar de las Ventas de Buitrón, que es su actual ubicación.
En la actualidad, el diseño del centro histórico del Puerto es el mismo que en 1615 planeara el ingeniero holandés Adrián Boot: una traza ortogonal, característica de las fundaciones hispánicas en América. Por la carencia de piedra, las casas de Veracruz eran construidas de madera, por lo que la llamaban Ciudad de Tablas. Fue hasta el siglo XVIII que se construyó con piedra traída de Campeche y más tarde con la piedra múcara de los edificios de coral.
A la llegada de los españoles, el territorio, habitado por el pueblo totonaca estaba bajo el dominio de los belicosos mexicas. Lo llamaban Xicalango: ‘Lugar de navegación de piraguas o jícaras’. Posteriormente lo cambiaron por Tlapamictlan que significa ‘Tierra Partida’, por la desembocadura del río, nombre traducido al español, que a la fecha conserva, ‘Boca del Río’, debido a su configuración geográfica.
Toda la región costera desde Boca del Río hasta la desembocadura del río de La Antigua, era nombrada como Chalchicueyecan, que significa “Tierra de Chalchiuhtlicue, la diosa de las faldas de jade” aludiendo metafóricamente al oleaje y cómo este llega a la playa.
Aquí, a orillas del río Jamapa, desembarca Juan de Grijalva en expedición de reconocimiento, en 1518, un año antes de la llegada de Hernán Cortés. Los españoles lo nombran río Banderas, porque los indios al mirarlos llegar del mar en templos flotantes, atraen su atención agitando mantas atadas a varas que semejaban banderas blancas, señal de paz.
Si queremos comenzar nuestro recorrido siguiendo la Ruta de Cortés por Veracruz, comenzaremos por las Islas del Sistema Arrecifal Veracruzano, ubicadas en una superficie total de 52,238 hectáreas, frente a las playas de Boca del Río y el actual Puerto de Veracruz.
De todo el sistema, la Isla de Sacrificios es la más grande y conocida por sus antecedentes históricos, ya que fue utilizada por los pueblos prehispánicos que habitaron la región, para efectuar adoraciones y ceremonias. Estos arrecifes, considerados como parte de la provincia del Caribe, se encuentran cerca de la costa y solo se requiere una mañana para visitarlos y conocer su majestuosidad. Puede contratar un servicio de buceo, ya sea en Antón Lizardo o en el Puerto de Veracruz.
